Bodhiçitta

Dentro del Budismo se distinguen tres escuelas principales, la Hinayana, también llamada Theravada, la Mahayana y la Vajrayana, que muestran coincidencias y disparidades en su contenido según el país en que se desarrollan, pero que básicamente se diferencian respecto a lo que constituye la motivación última de la existencia humana.
Los seguidores de la escuela Hinayana tienen como objetivo el logro de la liberación individual como medio para escapar del Sufrimiento del Samsara.
Así, aunque parte de su doctrina y sus prácticas se centran en la renuncia como vía de servicio para el desarrollo espiritual de los demás, su motivación específica va encaminada a la obtención de la realización trascendente personal como medio de salir del samsara de forma definitiva, sin pretender la realización del resto de los seres humanos.
Su nivel máximo de culminación espiritual es la del Arahat, en el que se han extinguido los tres venenos mentales (ira, apego e ignorancia) y con ello las ataduras del samsara.
Por el contrario, las escuelas Vajrayana y Mahayana tienen como meta esencial la adquisición de la Budeidad, que supone el convertirse en un Buda, y así en no volver a renacer, haciendo girar la rueda del Dharma para conseguir la liberación de todos los seres sintientes. Para los practicantes de estas escuelas, la Budeidad se logra completando los seis paramitas o perfecciones (generosidad, conducta moral, diligencia, paciencia, sabiduría y meditación), a la que se llega después de atravesar diez niveles o bhumis.
Con el fin de alcanzar la Budeidad, los practicantes vajrayana y mahayana consideran indispensable alcanzar primero el nivel de Bodhisattva, en el que se adquiere la realización interna y en el que se comprende la vacuidad. El Bodhisattva adquiere de esta forma la cualidad del mahakarúnica que significa el desarrollo pleno de la compasión universal. Con ello, surge el firme compromiso individual de conseguir la redención de todos los seres sintientes ― incluidos los animales o los debas ― de la esclavitud que supone el samsara. Esta es precisamente la motivación Bodhiçitta.
En otras palabras, el primer nivel de Bodhisattva se alcanza en pasos sucesivos y a través de prácticas específicas, cuyo perfeccionamiento supone finalmente el estado Búdico, en el que se posee plena capacidad para conseguir liberar al resto de los seres sintientes del sufrimiento del ciclo interminable de nacimientos y muertes. Para ello es necesario desarrollar la motivación Bodhiçitta, con la que se adquiere la inclinación inevitable de garantizar la liberación de los demás antes de conseguir la absoluta iluminación personal.
Una vez que ha surgido Bodhiçitta, que para los seguidores del Vajrayana y del Mahayana es lo que da sentido a la Valiosa Vida Humana, la semilla del Dharma florecerá en todo su esplendor y se difundirá alrededor del Bodhisattva, tanto en el estado de vigilia como en el estado de sueño. Con ello, el Karma, Causa y Efecto, alcanzará un curso positivo, ya que se eliminarán las impurezas mentales y por consiguiente los residuos kármicos negativos. Esto conducirá al renacimiento en estados superiores de conciencia con los que se facilitará el acceso de los demás seres sintientes a la realización espiritual y, cuando esto ocurra, finalmente se logrará la Budeidad o iluminación definitiva.



